El vidente

por el Escribidor

Ya que estamos en esto de las confesiones, J. hizo la suya, basado en su propia vida y el esfuezo de ésta en ciertas horas del día.
Jimmy está haciendo la tesis, pero no tiene compañero de tesis; por lo cual, él me ha hecho su único tesismate, algo que he intentado asumir con la responsabilidad propia del cariño. Su mamá se llama Beatriz Helena. Su portátil se ha dañado por estas épocas por eso recurre al Pc de Jorge, su hermano. Va a cumplir el 26 de noviembre, la misma edad de mi hermano y -quién lo creyera- cumplen el mismo día.


El calor que de estas tierras emana es severamente insoportable; especialmente, en oficios, cuyas áreas de acción, no son muy ventiladas. Durante un tiempo trabajé en una empresa de metalmecánica, y aunque estaba en una oficina con aire central, el imponente sol caribeño, establecía la temperatura dentro de ésta. A las diez de la mañana, ya podía sentir los treinta y tantos grados de calor, que aumentaban lentamente, haciendo de mi trabajo un poco menos productivo de lo que ya era.
Había un baño, que tenía un respiradero que daba al taller, por donde el cual, el vapor caliente se filtraba. No sé como la gente se pudo soportar semejantes condiciones para hacer sus actos intestinales.
Ya en el taller, el cuento era otro. Además de las directrices ambientales del rey astro, súmenle el calor generado por las máquinas industriales de soldar, de cortar metal o de las fresadoras. Junto con todos estos artefactos, estaba la gente que manejaban tales máquinas. Gente que expedía sudor fragantemente grajuriento* vulgaridades y groserías que, obviamente, ayudaban al alza de la temperatura. Gracias a Dios que soy Ingeniero de Sistemas y no está entre mis planes trabajar en tales condiciones.
Ahora bien, como dije anteriormente, hay lugares muy poco ventilados en los que tenemos que hacer algunas presentaciones estomacales. Y para quienes vivimos en casas, cuyos arquitectos no pasaron de diseñar castillos en el aire, los baños de éstas son ejemplos claros de lugares en donde el aire no fluye. Es por esto, que cada vez que voy a sentarme en el gran trono cremita de mi baño, llevo un ventilador. Lo hago desde hace mucho tiempo cuando descubrí la placentera sensación de frescura y libertad al mismo tiempo. De esta manera, cada vez que horneó un pastel, el poco sudor que de mis glándulas sale, se seca instantáneamente. Pero debo decir, queridos Videntelectores, que se ha vuelto una adicción.
Así sea la lluvia o la noche que por momentos disminuye la imponencia del Mono**, aunque haya veinticinco grados en mi reducida comarca, llevo el ventilador. Como dije antes, en cada momento de liberar a Willie, la sensación de libertad y frescura se combinan para hacer de tales minutos, los más bonitos del día.



*Grajuriento se refiere al olor en la axila que acá llamamos Grajo. **Por Mono se refiere al astro mayor (N. del E.)


Sé que a Laura no le gusta esta foto. Se puede ver en ella el lunar que se quitó. Ella sigue siendo Ingeniera en Agrocosta, pero ahora, tiene nuevas funciones en su cargo. Su confesión es acerca de su amor intangible y no sé si correspondido, ella no dice a quién es. Si alguien quiere hacerlo, pues, que se lo pregunten a ella directamente. Su mamá se llama Alicia , y pelié con ella por teléfono. Es hermana de Sigy, quien tiene una homónima en Japón. Esta es su confesión, un poco extraña cuando uno sabe a quien se dirige.



Empezó como un juego. Un experimento sin importancia. Una relación ocasional. Pasaba días sin saber de ti y todo estaba bien. Hoy te necesito. Tienes un lugar especial en mi vida. Ocupo parte de mi día en que estés bien y que no te falte nada. Me das alegrías y sorpresa que no te imaginas. No tienes que hacerlo y no puedes hacerlo. La verdad es que a este punto me basta con que existas. A veces cuando el ánimo decae y la inspiración se va, no quiero escribir o cantar, entonces recuerdo que existes y algo surge. De alguna retorcida forma, le das sentido a mi vida.

Sé que es tonto amarte porque tú no haces nada por enamorarme. No puedes hacer nada más que existir. Permaneces ahí. Siendo el objeto de mi afecto. Recibes gustosamente -o eso creo- mi cariño. Nadie puede saber cuál es la magnitud de lo que siento por ti. Si hay que nombrarlo de algún modo, yo lo llamaría amor. Estoy enamorada. Lo confieso. Alguien podría pensar que esto es enfermizo y tal vez lo sea pero no me culpo, después de todo, aunque intangible, eres lo único tangible que tengo.


Jonathan es mi amigo de la U. Es novio de Yuranis y, mientras escribo esto, trabaja en Seguros Bolívar. A pesar de no conocernos hace mucho, creo que es un man brillante, paciente, analítico y buen amigo. Siento un gran aprecio por él y, gracias a él (y a Jhonny, sin lugar a dudas), mi estadía en la universidad fue gratificante; no creo encontrar mejores partners -si me permito el inglés-, para vivir la Academia. Jonathan confiesa algo que espero que lean y saquen sus propias conclusiones.



Mi amigo David me ha pedido escribir algo para su blog. Alguna vez escribí, pero sé que ahora no. Nunca he escrito a personas fuera de una relación conmigo; o sea, una novia. Vamos a ver que sale.
¿Qué confesión puedo manifestar? Pues, de pronto una gran tristeza que, gracias a las risas y bromas, nadie logra captar. Siempre mantengo una máscara, para que no sepan cuál es mi verdadero sentir. He aprendido que en este mundo debes jugar lo mismo que juegan todos, y ese es el juego de las máscaras. El día que cualquiera me diga que ha conocido a alguien que no lleva una máscara puesta, ese día bailo en medio de una calle con vestido de novia. Aunque nos duela, es así: los seres humanos somos egoístas por naturaleza, siempre.
Lograr ser una buena persona, no es dejar de ser egoísta; es saber cuándo serlo y cuando no, o tal vez cuándo demostrarlo. ¿Por qué? Hay muchas buenas personas, ante la sociedad, y, tal vez -sólo tal vez-, no lo son. No voy a decir que Juanes es malo, sólo dejar la duda. A mí me da igual si lo es o no, porque no me afecta. Sin embargo, Juanes podría ser simplemente el producto de una buena imagen publicitaria; es todo lo que digo. Así pienso igual de cualquiera, hasta del Papa, no sabemos, sólo nos queda lo que muchos conocen como la fe. La fe. Hmmm, para mí, es una tontería. Es un suspiro de esperanza que siempre tenemos los humanos, pero para qué nos sirve. ¿Es algo que produce? Es como casualmente escuché a un comediante decir: “Nosotros le tenemos una fe al culo. Cuando creemos que nos vamos a estrellar, que un balón de futbol en un mundial va o no a entrar, apretamos, apretamos para hacer fuerza.”No, no seamos tan idiotas; la fe no es garantía de nada, es la debilidad de la humanidad. Es la limitación de cualquiera. Hacemos un esfuerzo, y el resto se lo dejamos a Dios, y se lo dejamos con la fe en que así será. No comparto eso, nosotros debemos valernos por nosotros solos y luchar con todo y por todo, no dejarle nada a Dios. Bien es dicho en la biblia que Dios es el Padre Todopoderoso, y así pensábamos de nuestros padres cuando éramos niños: que eran lo máximo. ¿Cómo sería la vida de un niño si, en un juego de fútbol, patea al marco, y para que el balón anote, debe entrar su padre a terminar el trabajo? Siendo así en cada partido siguiente. ¿Crees que algún día ese niño llegará a ser un gran futbolista? No lo creo. Un padre nunca interviene, sólo le enseña en los momentos adecuados para que cuando venga la hora del partido, este niño anote todo los goles que quiera. Así pienso yo. Nosotros debemos darlo todo, y hacer todo nosotros sin esperar que alguien nos haga el favor. Si las cosas no suceden, no es porque Dios no quiso, es porque no dimos lo máximo, y no seremos recompensados.
Sé que no tuve una línea con lo que iba diciendo, y no tuve conclusiones con cada tema, pero yo no soy nadie para darles las respuestas; igual no las tengo. Sólo manifiesto las dudas; mis dudas, que pueden ser de muchos. Y espero no herir, molestar o cualquier cosa que signifique problemas. Yo respeto al cien la opinión de las demás y pido lo mismo de las mías. Quien no esté de acuerdo, ok; pero no espero algún tipo de polémica. Gracias.

Mientras escribo esto, pienso en Manduca. Le escribí un correo diciéndole cosas que no le había dicho y que ya era tiempo que supiera. No había comenzado este mes de confesiones y en honor a la sinceridad de las relaciones, pongo de primeras la que recibí de ella.
Manduca se hizo la liposucción, cada día está más flaca. Es novia de Carlos a quien le decimos El Nene. Ella sólo afina las canciones que no son cristianas y -quien lo creyera- estuvo en el coro infantil de la iglesia cuando era niña. La foto fue una premonición del romance que surgió entre ellos. Como siempre dije: Lo veía venir, y ella lo cuenta todo.



¿Qué te exigen tus papás de mí? Buena pregunta para poca respuesta. Sólo puede decir nada que nunca me han dicho nada.
Por más de dos años fui su líder; estuve pendiente de su crecimiento como hijo de Dios, compartimos juntos muchas cosas de la iglesia y vivimos una que otra salida de integración. Luego decidió apartarse, hacerse a un lado y continuar con su vida, con la única diferencia que ahora era hijo de Dios. Su vida se limitaba a cuatro paredes, a atender su negocio, a vivir con su mamá y su hermano, a luchar por un amor imposible: su vecina, y si no estoy mal, tuvo una fugaz relación con ella.
Podríamos decir que también éramos amigos. Tengo que aclarar que él es un hombre de pocos amigos, pero me consideraba una de ellos. Por momentos lo escuchaba, en otros sólo callaba, pero construimos algo llamado amistad. Retomando esa palabra algo controversial, con alguien muy importante para mí, pude darme cuenta que él se había convertido en protagonista en la vida de ella. Entre las dos tuvimos algo nuevo de qué hablar; pero para fortuna o infortunio -aún no lo sé-, eso duró poco. En mi papel como amiga pude consolar, escuchar y aconsejar, sin saber que lo que estaba haciendo en realidad era ilusionándome en el silencio. De eso no quedó nada. Entre los dos o los tres todo se acabó. No hubo historia más para contar.
Noviembre llegó. Cumpleaños del Líder. Salida a comer. Mirada inolvidable. Recuerdo de la luna de Barranquilla. Mucha gente alrededor; pero esto no fue impedimento para que nuestros corazones creyeran que podrían estar cerca, latir por algo en común. Eso no fue todo. Pasó la noche, los días, las largas conversaciones por teléfono y por chat. Las lunas interminables de palabras bonitas, de coqueteo constante. Pero aún nadie decía nada. Ni él ni yo nos atrevíamos a mencionar palabra, aunque los de alrededor sí lo notaron; fueron ellos los que se dieron cuenta. Para mí era imposible pensar que me gustaba quien, hace unos meses atrás, llegaría a ser el novio de mi mejor amiga. Difícil asimilarlo, pero llego el día. Él se dio cuenta que nuestras miradas habían cambiado, que nuestro iris brillaba diferente, y aún con dudas en su mente y su corazón, fue capaz de decírmelo. Para mí no había razones ni esperanza. En mí todo se resumía en un “no, eso es imposible”; no obstante para los demás, era todo lo contrario.
Cada palabra que salía de su boca era colar para mi ilusión silenciosa; cada mirada, cada gesto, eran ladrillo para mi castillo.
Diciembre. Fiesta. Cumpleaños. Nuevo año. Alegría y tristeza. No hubo día en que no nos habláramos o viéramos. Dos y nueve; no pudimos evitarlo, un beso fue el final de nuestra relación muda y el comienzo de la que podría ser la única relación de noviazgo que ambos tendríamos.
Un beso robado -o dejado robar-, avisado o inesperado; no fue suficiente para dejar de pensar lo que se nos venía encima. ¿Dónde quedó mi papel de amiga? Me tocaba decidir y lo hice. Compartir lo que sucedió era mi única opción: mi amiga y mi líder. Sus reacciones no variaron mucho pero las consecuencias fueron totalmente diferentes. Él sólo pudo decirme: “Ya lo sabía. ¿Cuándo se lo vas a decir a ella?”
Y ella sólo me preguntó: “¿Y eso cuándo pasó?” , argumentado en su sorpresa: "Me alegro, ustedes hacen buena pareja, además, yo no le pude responder de esa manera”. Aunque sus respuestas no fueron suficientes para mi tranquilidad, persistí en mi romance clandestino hasta que se hizo público.
Él es supremamente sincero. Es más, si alguien, algún día, me preguntaría cómo lo describes en una sola palabra, esa sería la perfecta. Es, también, descomplicado, atento cuando se lo propone, ama a Dios y a su familia, tímido, y ralla en lo reservado, con miedos en mente y corazón, con el don de administrar a la máxima potencia. Aunque no lo demuestre, vive por su familia incluyendo a su mascota, amante de los juegos virtuales, fiel de lo que siente, independiente de lo que los demás piensan. Así es el hombre del que me enamoré, por el cual creí en una relación de noviazgo, con el que sueño de vivir como mujer, como Evangelista, como profesional y como hija de Dios. Con él quisiera compartirlo todo.

11/02/2009

Mes de noviembre

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Este mes de noviembre, he comenzado en mi blog series de confesiones. Sharib inició con su escrito. Espero que si alguien tiene alguna confesión que hacer, me escriba al correo y ahí miramos si la publicamos. Todos tenemos algo que decir que no decimos: Alguna manía penosa, un amor prohibido, un rencor divino, un sexo ilícito, una poesía triste, una canción profunda, una enfermedad del alma.
Esa es la temática de este mes, por lo menos, si algo extraordinario no ocurre.

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