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martes, febrero 06, 2018

TEYUNA: DESCRIPCIÓN

Publicado por Yo Soy Escribidor |

Para subir a la Sierra, te asignan a un guía y vas dentro de un grupo específico. Durante todo el camino es habitual ver a otros grupos y cómo nos mezclamos, unos con otros, en esa búsqueda de esa cima escondida. La colectividad, en gran medida, queda sumida por una experiencia solipsista de caminar, pensar, caminar y encontrarse. Al final del día, en últimas, vuelves a estar con los tuyos, en camas juntas, en compartir comida, té de coca, café o solo una buena conversación.


En nuestro grupo iba mi primo Mark, quien es un aventurero innato e incanzable. Él llevó a una amiga: Sheena, ella es médica también como mi primo. Iba yo, convencido más por el «deber ser» y por el temor a enfrentar lo desconocido. Iban los dos hermanos Tassinari: unos venezolanos que había optado un exilio voluntario y que eran, como decimos acá, unas madres de
Mi primo Mark
personas. También estaba José Luis, amigo de los Tassinari ─quien estudiaba con uno de ellos también medicina─, con su mirada profunda como si escrutara en los demás. Dos belgas ─o eso recuerdo─, con sus nombres que no hallo en la cabeza. Y también estaba Anna, una hermosa alemana de sonrisa espléndida y gestos hermosos, que siempre se apartaba cuando fumaba y a quien le oí hablar como en cuatro idiomas.




domingo, enero 28, 2018

CORTO: RUTINA FUERA DEL ORDEN

Publicado por Yo Soy Escribidor |

En la conciencia de lo que me sirve para encontrar la paz, noté algo que había pasado por alto: ordenar mi cuarto. Recoger, doblar, limpiar, me trae la tranquilidad que últimamente se diluye entre la ropa sucia. Decidí alimentar mi paz con desorden: todas las noches, antes de dormir, me cambio y dejo el jean tirado, la camisa por aquí, los zapatos por allá, las llaves, las medias, la mochila... para que, luego que venga el nuevo día, tenga motivos para arreglar el cuarto y motivos para construir la calma. 



lunes, diciembre 18, 2017

El verdugo de Dios

Publicado por Yo Soy Escribidor |

En el sexto día, luego de un sueño intranquilo, Dios supo que las pesadillas del día anterior se harían realidad: crearía al Hombre.