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sábado, septiembre 30, 2017

Lágrimas sin punto sobre las íes

Publicado por Yo Soy Escribidor |




A uno. A todos.


Llegaste luego de un mensaje de alerta: «No puedo estar aquí», dijiste. Yo accedí más por el asombro que por algo más encallado en la inmediatez. El asombro de que algo iba peor de lo que pensaba. Ese día vi tus ojos de un color nostalgia; me era desconocido. Era un dolor que se partía infinitesimal sobre la ausencia del recuerdo. 
No vi consuelo, y no supe darlo enseguida: algunas palabras torpes que siempre salen como remedo de explicaciones de cómo debería ser la vida. Pero quizás no lo es. Mis palabras eran pocas, frente a las lágrimas del abandono. Eran modestas sobre el rostro, pero estaban brillando con afán sobre las razones de la vida.


Ahí te devolví un favor. Un favor que no me pediste: ahí intercambié mi llamada nocturna, de esa vez, donde lloré desde el otro lado del teléfono, y del otro lado de la desesperación. Allí lloré sin consuelo. Como quienes lloran cuando están frente al precipicio.  Como a quienes  se les acabó el último segundo de consciencia. Como quienes  lloran para no volver a hacerlo nunca más. Y allí, en ese cruel momento, tu silencio fue una epifanía siniestra que se descifraba en el humo de mis sollozos. 

Y ahora tú, frente a mí, con tus lágrimas. Y yo, con mi mano estirada oro por ti. No sé si para entender que hubiera un dios en algún lado; más bien, para que supieras que no estabas solo; que el dolor es compartido en medianos puntos sobre las íes

Y me agradeciste con afecto en medio de un abrazo a medias. 
Un consuelo sin serlo. 
Un esfuerzo para vencer la muerte. 
Un grito callado para darnos la mano para seguir.
Una lágrima que se seca. 
Y una esperanza que se resiste a caer en el piso del olvido. 


martes, agosto 15, 2017

CORTO: ANSIEDAD

Publicado por Yo Soy Escribidor |

En las mañanas de mis recientes y silenciosas crisis del pánico, no podía definir bien cuál era el sentimiento que me abrigaba. Ayer, hablando con uno de mis mejores amigos, casi en la misma situación, puso las palabras en algo que no podía yo: «Es como que te levantas pensando con una lista de cosas que tienes que hacer… pero no sabes cuáles son y cómo llevarlas a cabo».



viernes, agosto 11, 2017

Pentalogía de la muerte: IV parte: Traición.

Publicado por Yo Soy Escribidor |

Naty en el callejón
─Se me acercó con su aliento frío, de muerte. Se me acercó a reclamarme amistad. A decirme que si yo era tan chacho y bueno y amigo y su llave, que debía matar a su novia. De una no fue lo mejor. Es que uno no sabe qué decir en esas circunstancias. Tú sabes eso. ¿Qué dice uno cuando le piden matar a otro? ─continuó─. No hablo de cuando a uno le nace asesinar, sino cuando, en nombre de la amistad, casi que le ordenan a uno que mate a un tercero en una situación extraña.
─¿Qué le respondiste?
─Que sí. Que sí te mataría ─dijo, mientras el ambiente se llenaba de olor de canela en la mañana.


primera
segunda
tercera