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martes, diciembre 03, 2013

MEMORIAS DESDE ESTOCOLMO

Publicado por Yo Soy Escribidor |



Poco se acordaba de lo que había pasado cuando él le hacía el amor. Había olvidado a sus padres y había olvidado a su perro que ladraba siempre con odio. Hacía el amor y le decía que la amaba y que no se acabe el mundo nunca. Christopher olvidó que, hace unas semanas, ella, en aquel parqueadero, lo había secuestrado. 

Y no tenía recuerdos ahora porque todo se redujo a la soledad del rapto y a la intimidad que ella le ofreció una semana después del asunto. Al principio fue solo un sexo amarrado a una silla por temor al escape. Luego, los pies fueron soltados para perpetuar la prohibición. Por último, ella le soltó los brazos, y juntos, sobre una silla, podían disfrutar las mieles bárbaras del secuestro. 

Christopher le propuso irse a vivir con él, y le ofreció el cielo y la tierra imposible con noches bajo la oscuridad de las estrellas y el resplandor de la sombría luna. Ella no accedió porque, después de todo, lo cuidaba en todos los días para que no huyera antes de la recompensa por su cabeza. 

Fue ahí cuando, en medio de todo el olvido que produce el amor, y de la soledad en que estaban, él decidió sorprenderla por la espalda, tapándole los ojos con violencia, sometiéndola a los improperios de unas cuerdas tiradas, golpeándole la cabeza con asombro,  avasallándola para que no gritara, y dominándola cuando, sin ningún temor, la miraba desde arriba, con satisfacción despiadada, al tiempo que era metida en el baúl del carro, cuando Christopher la secuestraba sin reparos.

Safe Creative #1312039502349 

1 ¡Ajá, dime qué ves!:

Clariana Vivero dijo...

Secuestro!!! hahaha

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Porque al que se le conoce hoy como profeta se le llamaba vidente: