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lunes, mayo 06, 2013

EL VENDAVAL

Publicado por Yo Soy Escribidor |





“Algo de vos llega hasta mí, cae la lluvia sobre París;

 pero me escapé hacia otra ciudad y no sirvió de nada…”

Fito Páez



Ahora llueve. Llueve inclementemente sobre la ciudad, y no es un sereno suave: es una tormenta indómita, un vendaval furioso, un diluvio que diluye la realidad, que no cesa y que, al asomarme por la ventana, me muestra que todo se está destruyendo. Dentro de poco, tal vez yo estaré así.

Yo vi las señales inequívocas de lo que se avecinaba. Tú siempre has tenido ese sentido que tienen los animales por anticiparse a las catástrofes, pero no previste esto, no fue en esta ocasión; en cambio yo pude leerlo en tus ojos verdes: vendría una tormenta dura y siniestra.

Aquel día salí a la terraza y noté el cielo despejado, pero tu andar ya no era el mismo. Era una señal de lo venidero. Te dije que olía a lluvia y que tuvieras cuidado; no obstante, tú, lleno de vida y de experiencias en cosas que no sabes, me dijiste que yo estaba exagerando y que no ocurriría nada. ¡Qué equivocados estuvimos todos!

El olor a lluvia fue incrementándose, al punto que, por momentos, solía vomitar sin reparo; y la gente que me conocía, aun ellos, me despreciaban; pero yo sabía que vendría el vendaval, lo había visto en tus ojos.

Por eso, ese día soleado de febrero, en medio de la alegría y el jolgorio de la fiesta, en la mitad de la brisa caliente, decidí recoger la ropa que tenía tendida en el patio, rodé las flores un poco, metí al perro y al gato en la casa, cerré las ventanas traseras, eché llaves a las puertas de los cuartos, aseguré libros con cinta adhesiva, compré comida para varios días, intenté guardar mi vida… y tú, tonto como eras, me trataste de tonto, y decidiste irte incluso cuando te imploré tu compañía; allí, en ese momento, señalaste al cielo azul y dijiste que yo estaba equivocado.

Entonces, te fuiste por la puerta del futuro y las gotas empezaron a caer. Una tras otra. Y no fue posible tu regreso porque el vendaval es inclemente. Y yo lo supe. Y te lo dije. Y no me creíste.

Ahora me asomo por la ventana para intentar verte, sólo para decirte que abriré la puerta, pero no estás. Sólo puedo ver la tormenta que me niega la calle y puedo escuchar los truenos que explotan, y el mundo que se destruye a tu alrededor.



A Steven Manduca, mi drummer favorito. 
Safe Creative #1305065067272

3 ¡Ajá, dime qué ves!:

Steven Manduca dijo...

ESta bueno excelente escrito... Proximamente el Pasado que nos agobia.

Anónimo dijo...

Que su futuro no te olvide.

Anónimo dijo...

"el pasado que nos agobia" y el futuro que no perdona.
el vendaval siempre deja victimas

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Porque al que se le conoce hoy como profeta se le llamaba vidente: