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martes, julio 06, 2010

Desamor (Fragmento)

Publicado por Deivi a.k.a El Escribidor |

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.”

Neruda

Lo miró a los ojos y le confirmó sus sospechas. Le dijo, Sí, es verdad, he dejado de amarte. Luego, también, le corroboró como uno más en la lista de personas que no se aman tanto y que otros ocupan esos lugares.

Fue sincera y él realmente se lo agradece. Siempre ha considerado mejor ser infeliz sabiendo la verdad, que en la ignorancia de una felicidad falsa.

Pero no pudo negar, a pesar de lo anterior, el dolor que le causó el saber que aquella a quien se le había dado tanto resultara estimando todo lo que se le dio como un asunto de rutina; todo fue a parar a saco roto.

Decía él, Ya mucho tenía con su carencia por el respeto y la honra, pero escuchar que el amor dejó de ser, es, para mí, un asunto de frustración, frustración por la verdad.

Ella insistió en permanecer con él, y él le planteó sus nuevas condiciones que ella aceptó, al parecer, sin ningún problema.

Al final del día, cuando todo se suponía dicho, él le diría algo que había olvidado, algo que no le dará… Caricias. Él cayó en el juego de malacostumbrarla con caricias sinceras en el rostro y en las manos, caricias que ya no tienen valor y que, por el contrario, alimentan la hipocresía, el pesar y la nostalgia. Algunos días después, él olvidó lo anterior e involuntariamente mostró un poco de afecto, logrando reaccionar a tiempo antes de alimentar la estúpida creencia del amor.

Él le ha quitado las caricias, le ha quitado el interés a escuchar su voz, le ha quitado valor a lo que creía que era una soledad compartida. Ya no puede, ni quiere, volver a confiar, dar para ser amado, creer en las frases ligeras acerca de amores eternos y pactos inalcanzables; por lo menos, no para salir lastimado. Ahora él no quiere escuchar lo contrario de lo que ella le dijo. En días como éste, su tranquilidad y su cotidiana camaradería, le resultan difícil de asimilar.


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10 ¡Ajá, dime qué ves!:

Yo! H.S dijo...

10 de 10

Anónimo dijo...

Me gusta lo que escribes y como lo haces......

Anónimo dijo...

Me gusta lo que escribes y la manera como lo haces!!!!!

JUBEIS dijo...

"Nadie puede morirse de extrañesa, pero si puede morirse de extrañar"... aún lo que se cree no querer se extraña.
Genial, como siempre, como tú. TQM

Anónimo dijo...

Amores de siclos que huelen a eternidad y terminan en afinidad y finitos. Eso veo.

Anónimo dijo...

Que el amor es como la luz..... entra y sale del mismo y por el mismo lugar.....

Gabriel Cruz dijo...

Historia devastadora para el protagonista Deivi, poco es lo que puede hacerse ante un desarrollo de situaciones de este tipo, salvo vivir con la mejor de las actitudes y hacer que la vida nos regale una nueva luz.
Bonito relato, tiene mucho corazón y apego a la realidad.

Jubepaola dijo...

Me imaginé, primeramente, a Santiago y la parte que nos negó.

ELIZABETH dijo...

Me imaginé una puñalada... en el corazón.
Hey, extraño tu "por Dioooos! :O
Un beso.

ELIZABETH dijo...

¡Ah! se me olvidaba... ese sofá verde... ¡me encanta!

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Porque al que se le conoce hoy como profeta se le llamaba vidente: