Estoy aburrido de la iglesia que no es capaz de restaurar sexualmente a sus feligreses. Alzo mi voz de protesta contra lo que la gente llama Del Diablo, y no se sienta a escuchar la vida de quienes llevan una vida así. Me aterra que la gente no se convierta porque crea que exista un Dios que los ama y puede cambiarlos sino por el temor de ser maricas e ir al infierno. Cuándo estaremos (me pregunto), preparados para ver travestis entrar a la iglesia y ofrecerle amor no basado en el sexo. Y no exclusivamente de los gays sino de todos los que hemos tenido en algún momento de nuestra vida problemas sexuales y luchamos por con el porno, masturbación, el sexo desenfrenado, etc. (Que en otra oportunidad hablaré de esto).
Está la iglesia preparada para escuchar a los jóvenes mientras hablan de cosas que nosotros llamamos aberrantes. Mucho más allá, estamos dispuestos a dar una respuesta que en realidad le ofrezca solución a sus problemas sin tener necesidad de juzgarlos y condenarlos.
Si Jesús, el de la Biblia, era capaz de esto, entonces yo quiero ser parte de esa iglesia que lo hace. y que, además, puede amar en estas circustancias así al resto le parezca una gran maricada.




